Al día siguiente de una sesión de piernas, bajar las escaleras puede recordar cada sentadilla. La luz roja y el infrarrojo cercano han despertado interés por una razón concreta: hay estudios que han observado menos agujetas y una mejor recuperación de la fuerza tras el ejercicio.
Estos dos beneficios explican su atractivo en una zona de recuperación. La tecnología que se utiliza para ello se llama fotobiomodulación: aplica luz mediante LED o láseres sobre la zona que se quiere tratar.
Menos agujetas y recuperación de la fuerza
En un ensayo aleatorizado con 50 hombres, realizado por investigadores de la Universidade Nove de Julho y la Universidad de São Paulo, entre otros, la fotobiomodulación aplicada después de un ejercicio exigente de piernas redujo el dolor muscular y mejoró la recuperación de la fuerza frente al placebo. Se utilizó un aplicador localizado que combinaba láser y LED.
Una revisión de 2025 de investigadores de universidades de Taiwán reunió 14 estudios. Los cuatro que pudieron analizarse conjuntamente mostraron menos dolor a las 72 y 96 horas y mejores resultados de fuerza a las 24 y 48 horas. Son hallazgos que respaldan el interés de la luz para la recuperación muscular.
La investigación continúa: una revisión de 2026 liderada desde Nanjing Normal University, con 13 estudios, también encontró resultados favorables en dolor muscular y fuerza medidos después del ejercicio.
Luz roja e infrarrojo cercano: una misma familia
Ambas se emplean en fotobiomodulación y pueden combinarse en un dispositivo. Su uso se orienta a la interacción de la luz con los tejidos. Una sauna de infrarrojos ofrece una experiencia distinta, basada en el calor; conviene elegir la tecnología según el servicio que se quiere ofrecer.
El equipo y la aplicación importan
Para valorar un panel, una esterilla o una camilla, interesa conocer su uso previsto, longitudes de onda, irradiancia y distancia de aplicación. La ficha técnica y las instrucciones permiten organizar una sesión coherente con el equipo concreto.
Los resultados varían entre estudios: también hay ensayos que no encontraron mejoras. Los beneficios observados con aplicación localizada no se pueden atribuir automáticamente a un equipo de cuerpo entero, cuya evidencia para recuperación muscular es todavía limitada. Por eso, al comparar opciones, merece la pena pedir estudios del dispositivo y del uso propuesto.

Una experiencia bien integrada en el centro
Un panel permite organizar la sesión de pie o sentado; una camilla necesita espacio para tumbarse y acceder cómodamente. La distribución, la limpieza y el acompañamiento del personal ayudan a convertir el servicio en una experiencia cuidada.
Para utilizarla con seguridad, sigue las instrucciones y la protección ocular indicada por el fabricante. Si tienes fotosensibilidad o tomas medicamentos que aumentan la sensibilidad a la luz, consulta antes con un profesional sanitario.
Para un gimnasio o centro, el atractivo está en ofrecer una tecnología no invasiva con investigación sobre recuperación muscular y un servicio bien explicado. Si estás preparando tu espacio, nuestra guía para diseñar una recovery room profesional te ayuda a planificar los equipos y su funcionamiento diario.
